Berlinist, Belleza en Hiroshima

Hoy no es un día cualquiera. Después  de ver en directo a Berlinist, los días no serán los mismos, al menos hasta que se disuelva la nube musical que nos envolvió el pasado domingo, en la sala barcelonesa Hiroshima. Esta banda nacida en el 2011, con influencias palpables de Florence and de Machine, Sigur Rós, Ólafur Arnalds y diversos universos cinemáticos, formada de forma habitual (en los conciertos suelen utilizar más músicos) por Gemma Gamarra (voz),Marco Albano (piano) Luigi Gervasi ( Harmonium) y Adriana  Lorenzo ( cellos) y Josep Comas (batería), fueron desgranado cada uno de los temas del magnífico  “The Winter Hexagon”, un espléndido álbum que forma un todo, un viaje sensorial en el cual la música se sucede, te envuelve, y te hace viajar a las entrañas de uno mismo. Porque de eso trata Berlinist. De crear emociones, de arañar sigilosamente, sin que te des cuenta. Saben cómo hallar belleza en el dolor, optimismo en el silencio. Hay belleza en cada una de las notas que tocan, en su mensaje en la puesta en escena. Todo en ellos está absolutamente pensado, nada queda al azar, y al mismo tiempo parece que todo fluye, sin pausa. Todo es sofisticado, desde la actitud de Gemma en el escenario (es una estrella, pero todavía no lo sabe), que invita a la transcendencia, hasta la sección de cuerdas, pasando por las proyecciones de Sara López Y Nico Di Masso (un viaje sensorial). Berlinist no buscan entretener, con su música, les da igual, su música es un camino espiritual en busca de la esencia, la de ellos y la nuestra. Prueba de su perfeccionismo es que cada uno de sus conciertos son únicos y especiales (este mismo), como cuando tocaron con los Winged Victory For The Sullen, el año pasado, o su tendencia a tocar en iglésias (Chappelle du Crous,Església de San Gaietà..), por ejemplo.

En Hiroshima sonó todo el albúm The Winter Hexagon, sobresaliendo Weltschmerz, Claire ( 2 veces) la dulce Hold me Tigth, o Nobody Else Would Know, Constellations.. El público de la sala, respetuoso al máximo, casi reverencial, contribuyó a que lo que vivimos anoche se acercara mucho al concepto de arte, junto con la calidad de sonido de la sala. Marco Albano, con su piano  a lo Nils Frahmm, dio el toque más terrenal con sus intervenciones entre tema y tema, rompiendo a veces la trascendencia impuesta.

Berlinist, van despacio, pero con pasos muy firmes, hacia un futuro clarísimo de éxito  artístico asegurado.

Esta noche ha habido belleza en Hiroshima….

(01-mayo-2016, Berlinist. Sala Hiroshima. Barcelona)

 Crítica : Sergi Boal

berlinist

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